El domingo 1 de marzo fue un día típico. Fuiste a la iglesia con ganas de que llegara la hora del grupo, ansioso por compartir un tema para el que no sólo te habías esforzado en prepararte, sino que también te entusiasmaba aplicar a tu vida al entrar en la primavera. Pero sólo una semana después, la vida era cualquier cosa menos típica. Se cancelaron los servicios religiosos y los grupos no pudieron reunirse. Los tiempos cambiaron, y siguen cambiando, momento a momento. Ahora nos encontramos bajo una orden de "permanecer en casa" debido a la propagación del COVID-19. Los grupos ya no pueden reunirse en edificios ni en casas. Esto puede crear estrés y ansiedad para ti y tu grupo.
El domingo 1 de marzo fue un día típico. Fuiste a la iglesia con ganas de que llegara la hora del grupo, ansioso por compartir un tema para el que no sólo te habías esforzado en prepararte, sino que también te entusiasmaba aplicar a tu vida al entrar en la primavera.
Pero una semana después, la vida era cualquier cosa menos típica. Se cancelaron los servicios religiosos y los grupos no pudieron reunirse. Los tiempos cambiaron, y siguen cambiando, momento a momento.
Ahora nos encontramos bajo una orden de «permanecer en casa» debido a la propagación del COVID-19. Los grupos ya no pueden reunirse en edificios ni en casas. Esto puede crear estrés y ansiedad para ti y tu grupo.
Los cambios en los ritmos de vida también pueden provocar ansiedad sobre tu propia salud y la de tu familia, amigos y seres queridos. Ese estrés también puede provocar cambios en los hábitos de sueño o alimentación, problemas para mantener la concentración y un aumento de los problemas crónicos de salud.
¿Cómo pueden funcionar tus grupos en la nueva normalidad? En 1 Juan 3:11, Jesús dijo: «Porque éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros». Pero, ¿cómo puedes amar a tu grupo cuando se prohíben las reuniones y todos están aislados?
He aquí algunas sugerencias que pueden aliviar parte del estrés y el dolor:
- Llama regularmente a los miembros de tu grupo en lugar de enviarles mensajes de texto. Oír una voz cuando hay sensación de aislamiento es más tranquilizador que mirar palabras.
- Configura una cuenta gratuita de Zoom que permita la interacción por vídeo o voz y que también proporcione una sencilla llamada de grupo a un solo número.
- Escucha profundamente. Escucha lo que la gente dice, así como lo que no se dice. Haz preguntas que les permitan compartir, en lugar de limitarte a responder a las preguntas con un «sí» o un «no».
- Determina qué necesidades pueden tener los miembros del grupo.
- Reza con ellos, y señala siempre a Jesús.
Cuidar de tu grupo puede ayudarte a afrontar el estrés. A medida que los miembros de tu grupo se ayuden mutuamente a afrontar el estrés, tu vida de grupo se hará más profunda.
NOTA DEL EDITOR Si tú o alguien de tu grupo está experimentando angustia emocional relacionada con el coronavirus, mantente en contacto y anímale a llamar a la línea de ayuda de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA) en caso de catástrofe al 1-800-985-5990 o envía el mensaje TalkWithUs al 66746 para ponerte en contacto con un asesor de crisis formado. Si se trata de una emergencia, marca el 911.