Durante el proceso de alcanzar a la comunidad que nos rodea, cada uno de nosotros debe pasar de pensar como un misionero a comprometerse como tal. Aunque puede resultar intimidante pasar de la teoría y la estrategia a entrar realmente en la vida de las personas, merece la pena. Para hacer esta transición, hay cuatro características que debemos adoptar.

Durante el proceso de alcanzar a la comunidad que nos rodea, cada uno de nosotros debe pasar de pensar como un misionero a comprometerse como tal. Aunque puede resultar intimidante pasar de la teoría y la estrategia a entrar realmente en la vida de las personas, merece la pena. Para hacer esta transición, hay cuatro características que debemos adoptar.

1. Sé una persona de oración
Conocer a una persona o conectar con una comunidad es crucial, pero no es el único objetivo. Debemos comprometernos con las personas y las comunidades de tal modo que nuestros corazones se conecten: debemos derramarnos ante el Señor en oración por ellas. Para ello, debemos suplicar al Señor que acerque nuestros corazones a ellos con amor.

2. Aprende
Un aspecto clave de pensar como un misionero es la humildad. Debemos ser conscientes de que tenemos mucho que aprender sobre las maravillosamente diversas culturas y comunidades que Dios ha creado. Si no tenemos cuidado, podemos imponer inconscientemente nuestros deseos, ideas, preferencias y sistemas a las personas con las que esperamos relacionarnos. Como aprendices humildes, podemos buscar oportunidades para servir de forma significativa y amorosa a las personas o comunidades con las que queremos relacionarnos. He aquí una útil lista de categorías de posibles vías de compromiso:

  • Estacional – ¿Hay ciertas épocas del año que presentan oportunidades únicas para el compromiso de formas contextualmente apropiadas?
  • Social – ¿Existen oportunidades de proporcionar o mejorar experiencias para construir relaciones significativas y comunidad?
  • Deportes – ¿Hay deportes u oportunidades atléticas que resuenen significativamente y que puedan ofrecerse o mejorarse?
  • Estudia – ¿Tienes el conjunto de habilidades para proporcionar apoyo o compartir un conocimiento deseado a la persona o comunidad? Ten cuidado de no dar por sentado que existe el deseo de aprender.
  • Espiritual – ¿Existen expresiones culturales de culto que puedan fomentar un debate en el que puedas aprender además de proporcionar una razón para la esperanza que tienes en Jesús?
  • Servicio – ¿Existen necesidades que tengas capacidad y habilidades para satisfacer?
  • Situacionales – ¿Existen determinadas necesidades basadas en una crisis o en un suceso situacional en las que tengas capacidad para intervenir?

Responder a estas preguntas con reflexión y humildad nos proporcionará innumerables ideas para que, como misioneros, muramos a nosotros mismos por el bien del Evangelio. Al fin y al cabo, así es como sabrán lo que es el amor (1 Juan 3:16).

3. Sé un buscador
Uno de los propósitos clave del compromiso intencional debe ser identificar a una «persona o personas de paz». Éste fue un componente vital de la estrategia misional de Jesús en Lucas 10. Una persona de paz en una comunidad es un don de Dios y un canal abierto para que el agua viva sature una comunidad. Esta persona puede ofrecer credibilidad dentro de la comunidad, así como ofrecer una visión de cómo funciona la comunidad.

4. Sé un amigo
Una de las formas más profundas de llegar a las personas de tu comunidad es ser un amigo verdadero y cortés. Cuando hablemos con la gente, debemos preguntarles sus nombres y pronunciarlos correctamente. Deberíamos hacer lo necesario para recordarlos. Haz preguntas significativas y escucha atentamente las respuestas. Permite que las personas compartan sus historias según estén dispuestas a hacerlo.

Habita estas características y comprométete con los de tu comunidad con audacia y humildad, sabiendo que Jesús resucitado está siempre contigo.