En la profesión de optometría, 20/20 significa claridad o agudeza de visión. Para la mayoría de la gente, el año 2020 fue cualquier cosa menos claro. De hecho, 2020 fue tan poco claro como puede serlo un año debido a las repercusiones del COVID-19, especialmente si diriges el ministerio como pastor. El ministerio pastoral puede ser agotador y abrumador en condiciones normales, pero este último año, la carga del ministerio para muchos pastores se ha multiplicado enormemente. Las decisiones que hubo que tomar fueron duras al navegar por estas aguas desconocidas.
En la profesión de optometría, 20/20 significa claridad o nitidez de visión.
Para la mayoría de la gente, el año 2020 era cualquier cosa menos claro. De hecho, 2020 era tan poco claro como podía serlo un año debido a las repercusiones de COVID-19, especialmente si diriges un ministerio como pastor.
El ministerio pastoral puede ser agotador y abrumador en condiciones normales, pero este último año, la carga del ministerio para muchos pastores se ha multiplicado enormemente. Las decisiones que hubo que tomar fueron duras al navegar por estas aguas inexploradas.
Al comenzar un nuevo año, ¿cómo podemos posicionarnos mejor para dirigir con gran alegría y valentía tras un año marcado por el desánimo y el miedo? Al igual que muchas personas establecerán nuevas rutinas para mejorar su forma física, los pastores también pueden establecer rutinas para estar mejor preparados para los rigores del ministerio.
En 1 Timoteo 4:7-10, el apóstol Pablo da unas grandes palabras de ánimo e instrucción para ser un siervo fiel y eficaz de Jesucristo. En este pasaje leemos: «No tengas nada que ver con mitos irreverentes y tontos. Más bien, capacítate para la piedad; porque, si bien el entrenamiento corporal tiene cierto valor, la piedad lo tiene en todos los sentidos, pues encierra promesas para la vida presente y también para la venidera. El dicho es digno de confianza y merece plena aceptación. Pues para ello nos esforzamos y luchamos, porque tenemos puesta nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes.»
En el ministerio de un pastor, el entrenamiento para la piedad debe ser intencionado, con nuestra esperanza puesta en el Dios vivo que no defrauda. Con la búsqueda de la piedad en nuestro ministerio, descubriremos que podemos afrontar mejor la incertidumbre que el ministerio puede conllevar día a día.
Al comenzar un nuevo año, ¿cómo podemos posicionarnos mejor para dirigir con gran alegría y valentía tras un año marcado por el desánimo y el miedo?
Entonces, ¿qué objetivos o propósitos personales pueden fijarse los pastores para 2021 que les ayuden en la búsqueda de la piedad? He aquí algunas sugerencias.
Atención a la vida devocional personal
¿Cómo puedes ser más disciplinado en tu lectura personal de la Biblia, la oración, la meditación y la memorización de las Escrituras?
Atención a la familia
¿Cómo puedes glorificar a Dios en tu matrimonio y en la relación con tus hijos? ¿Es el discipulado familiar una prioridad? ¿Estás reservando tiempo para divertirte en familia y crear recuerdos para toda la vida?
Atención a los márgenes
¿Cómo puedes gestionar mejor tu horario para proteger cosas como el tiempo en familia, el descanso personal y las oportunidades de reponer fuerzas, y tu vida devocional?
Atención a las relaciones
¿Cómo puedes construir mejores relaciones con otros hombres que promuevan tu propio crecimiento personal proporcionándote responsabilidad, ánimo, crecimiento espiritual y aficiones? ¿A quién discipulas personalmente?
Atención a la vocación ministerial
¿Cómo puedes afirmar continuamente la llamada de Dios a tu vida de forma que te aporte confianza, valor y claridad?
En 1 Timoteo 4, Pablo concluye el capítulo en el versículo 16 diciendo: «Mantén una estrecha vigilancia sobre ti mismo y sobre la enseñanza. Persiste en ello, pues así te salvarás a ti mismo y a tus oyentes».
Qué gran recordatorio de que, mientras ministramos a los demás, estamos llamados a vigilar de cerca nuestras propias vidas. Sólo Dios sabe lo que nos deparará este año, pero comprometámonos a prepararnos espiritualmente ahora para lo que venga.
Feliz Año Nuevo, y que glorifiquemos a Dios con nuestras vidas en 2021.