Las cosas no siempre salen como deseamos. A menudo, nos encontramos haciéndonos preguntas sobre por qué ha ocurrido algo, o por qué no lo vimos venir. Nos preguntamos por qué Dios lo ha permitido o nos cuesta ver cómo se está cumpliendo el plan de Dios a través de ello.

Las cosas no siempre salen como deseamos. A menudo, nos encontramos haciéndonos preguntas sobre por qué ocurrió algo, o por qué no lo vimos venir. Nos preguntamos por qué Dios lo ha permitido o nos cuesta ver cómo se está cumpliendo el plan de Dios a través de ello.

Frases como «los reveses son la forma que tiene Dios de moldearnos» son más fáciles de decir que de hacer. Sentimos el dolor de los reveses, y duele. Sin embargo, sólo después de atravesarlo aprendemos más sobre quiénes somos y de quién somos. Al otro lado de la angustia, podemos ver que las pruebas son oportunidades para que crezcamos espiritualmente.

Más que obstáculos, los contratiempos pueden ser pausas en la vida para que Dios lleve a cabo Su plan divino a través de nosotros.

He aquí algunos principios bíblicos que podemos aprender de las Escrituras y de las experiencias de otros que nos han precedido.

  1. Reconocer que los contratiempos forman parte de la vida
    «Considerad que es pura alegría… cuando os enfrentéis a pruebas de muchas clases» (St 1,2).

    Las Escrituras nos dicen que todos nos enfrentaremos a pruebas en algún momento. Esperar contratiempos nos preparará para no reaccionar negativamente, sino fielmente, sabiendo que Dios tiene una razón y un plan para hacernos más semejantes a Él y darle gloria.
  2. Ten la actitud correcta
    «Considéralo pura alegría» (Santiago 1:2a).

    Santiago nos dice que tengamos alegría pura en medio del sufrimiento. ¿Por qué? Porque la prueba de nuestra fe crea perseverancia. Nuestra actitud puede marcar la diferencia. Puede que no comprendamos ni controlemos totalmente nuestras circunstancias y situaciones, pero podemos controlar nuestra respuesta. Cómo respondamos hoy como líderes determinará cómo dirigiremos y responderemos en el futuro. «La prueba de vuestra fe desarrolla la perseverancia. Que la perseverancia termine su obra para que seáis maduros y completos, sin que os falte nada» (Santiago 1:3-4).
  3. Pide al Espíritu Santo que te guíe
    «Si a alguno de vosotros le falta sabiduría, que se la pida a Dios, que da generosamente a todos sin hallar falta, y le será dada» (St 1,5).

    Admite la confusión que suele acompañar a los contratiempos y nuestra necesidad de que Su paz perfecta nos guíe. Reflexiona sobre las Escrituras y reza sobre lo que Dios puede estar mostrándote. Permite que el Espíritu Santo te dé discernimiento para saber lo que está bien y lo que está mal. Puede revelarte defectos de carácter, como la tendencia a responder con dureza, a culpar a los demás o a intentar justificar nuestras acciones. «Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos ansiosos. Mira si hay en mí algún camino perverso, y guíame por el camino eterno» (Salmo 139:23-24).
  4. No tengas miedo de buscar el consejo de Dios
    «Escucha los consejos y acepta la disciplina, y al final serás contado entre los sabios» (Proverbios 19:20).

    Buscar el consejo piadoso de personas espirituales nos ayudará a ver las cosas desde perspectivas distintas. Examinar las opciones que tenemos con un consejo piadoso antes de tomar decisiones puede ayudarnos a hacer elecciones que tengan un impacto positivo, y no perjudicial, en nuestro futuro.
  5. Confía en la soberanía y providencia de Dios en tu vida
    «Y sabemos que en todas las cosas Dios obra para el bien de los que le aman, de los que han sido llamados conforme a su propósito» (Romanos 8:28)
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    Jesucristo dio el mayor ejemplo en lo que parecía el mayor contratiempo, cuando estaba a punto de ser crucificado. Dijo: «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lucas 22:42). Cristo se sometió al plan del Padre y dio Su vida como sacrificio supremo para que pudiéramos salvarnos. Podemos confiar nuestros reveses y nuestro futuro al Señor.

Más que bloqueos, los contratiempos pueden ser pausas en la vida para que Dios lleve a cabo Su plan divino a través de nosotros.