"¿Cómo discipulo a nuestro grupo pequeño cuando no podemos reunirnos?". Esa fue la pregunta que pasó por mi mente cuando recibí ayer la noticia de que nuestra iglesia ponía nuestros grupos en "pausa" debido al COVID-19. Es una decisión acertada, ya que nuestros dirigentes nos han pedido que mantengamos las distancias. Muchos dicen que este es un nuevo territorio para la iglesia. ¿Pero lo es? No somos la primera generación que tiene que discipular a distancia. Al fin y al cabo, las epístolas del Nuevo Testamento se escribieron a iglesias o líderes de iglesias con el propósito de discipularles incluso a larga distancia.

«¿Cómo discipulo a nuestro grupo pequeño cuando no podemos reunirnos?»

Esa fue la pregunta que pasó por mi mente cuando recibí ayer la noticia de que nuestra iglesia ponía a nuestros grupos en «pausa» debido al COVID-19. Es una decisión acertada, ya que nuestros dirigentes nos han pedido que mantengamos las distancias.

Muchos dicen que éste es un territorio nuevo para la Iglesia. Pero, ¿lo es?

No somos la primera generación que tiene que discipular a distancia. Al fin y al cabo, las epístolas del Nuevo Testamento se escribieron a las iglesias o a los líderes de las iglesias con el propósito de discipularles incluso a larga distancia.

Que no podamos estar en la misma sala no significa que nuestro grupo tenga que detenerse. Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a seguir liderando mientras tu grupo está en pausa.

  1. Sigue cuidando.
    Líder de grupo, estás en primera línea de la atención pastoral en tu iglesia. Mantente en contacto con los miembros del grupo con frecuencia durante la crisis. Pregúntales cómo están y cómo puedes rezar por ellos. Asegúrate de que tienen cubiertas sus necesidades. El contacto personal, aunque sea por mensaje de texto, no tiene precio en tiempos de incertidumbre.
  2. Sigue enseñando.
    La gente necesita el aliento de la Palabra de Dios ahora más que ninguna otra cosa. Tu grupo puede seguir reuniéndose para estudiar la Biblia virtualmente. Utiliza Google Hangouts, Zoom u otra plataforma de reuniones para reunirte a la hora programada mediante vídeo.
  3. Sigue alcanzando.
    Anima a los miembros de tu grupo a servir a sus vecinos. Sugiéreles que se pongan en contacto con vecinos en situación de riesgo o ancianos para ver si pueden hacerles recados. También pueden ofrecerse a ayudar a través de la asociación de su barrio Facebook o Nextdoor grupos. Anímales a aprovechar esos momentos para compartir verbalmente el Evangelio mientras atienden las necesidades.
  4. Sigue rezando.
    Invita a tu grupo a rezar juntos virtualmente a lo largo de la semana utilizando las plataformas ya mencionadas. Organiza un encuentro virtual y reza a través de los Salmos, intercediendo por el poder de Dios. También puedes rezar misioneramente por tus vecinos utilizando una aplicación como Bendice cada hogar.
  5. Por último, mantén informado a tu grupo.
    Las aplicaciones de mensajería de grupo como Banda o GroupMe te permiten registrarte, compartir peticiones de oración y dar información sobre lo que ocurre. También puedes crear un grupo privado en Facebook.

Mantener las distancias no tiene por qué impedirte discipular. Puedes aprovechar la tecnología para permanecer en la vida del otro y en la Palabra.