Las catástrofes naturales, como huracanes, tornados e inundaciones, forman parte de la vida de los habitantes de Carolina del Norte. Pero para los niños, estos momentos pueden ser aterradores y abrumadores. Saber cómo hablar con los niños sobre las catástrofes naturales es importante para los padres, familiares, profesores y líderes de la iglesia.
Las catástrofes naturales, como huracanes, tornados e inundaciones, forman parte de la vida de los habitantes de Carolina del Norte. Pero para los niños, estos momentos pueden ser aterradores y abrumadores. Saber cómo hablar con los niños sobre las catástrofes naturales es importante para los padres, familiares, profesores y líderes de la iglesia.
Tu presencia
En primer lugar, tranquiliza a tu hijo asegurándole tu presencia durante una tormenta. Tu actitud tranquila, que sirve de modelo de seguridad y protección, es crucial para que tu hijo afronte el suceso con salud. Muéstrate abierto a responder a sus preguntas lo mejor que puedas. Utiliza un lenguaje y unas descripciones adecuados a su edad para ayudarle a comprender lo que está ocurriendo sin sobrecargarle con imágenes de miedo o demasiada información. No tengas miedo de decir «No lo sé, pero confío en que Dios tiene el control».
La Presencia de Dios
Utiliza las Escrituras para asegurar a tu hijo el control y la presencia de Dios incluso en los momentos difíciles. Lee o publica versículos como Salmos 121:4-5, Salmos 56:3-4, Isaías 54:10, Mateo 10:30-31 o 1 Pedro 5:7. Memoriza algunos de estos versículos para estar preparado para decírselos a tu hijo, o memorízalos en familia antes de un acontecimiento para que tu hijo tenga Escrituras en las que apoyarse en los momentos difíciles.
Su perspectiva
Limita la exposición a los reportajes televisivos o de Internet sobre la tormenta o catástrofe. Los niños más pequeños pueden no darse cuenta de que la cobertura del suceso es sólo una repetición de un acontecimiento y no múltiples sucesos desastrosos similares. Busca distracciones sanas, como juegos de mesa, proyectos artísticos o lectura para pasar el tiempo, sobre todo si se va la luz.
Debes saber que cada niño gestionará el miedo y la ansiedad de forma diferente. Un niño puede expresar una ansiedad evidente, mientras que otro puede procesarla internamente. No des por sentado que un niño que no expresa miedo o ansiedad de forma externa no necesita ayuda o consuelo.
Tu hijo puede hacer la misma pregunta varias veces o de muchas formas distintas. Tus respuestas coherentes, ofrecidas con paciencia, aseguran a tu hijo que puede confiar en ti y que la verdad existe incluso en los momentos difíciles.
Importancia de la planificación
Habla con tu hijo sobre las formas en que tu familia puede ayudar a quienes sufren tras una catástrofe natural. Un plan de ayuda puede dar a los niños una sensación de control en un momento en que el mundo parece estar fuera de control. Planificar una catástrofe también es una forma estupenda de enseñar a los niños a resolver problemas. Deja que hagan una lluvia de ideas sobre las posibles necesidades y las formas en que pueden ayudar a resolverlas.
El poder de la oración
Una herramienta importante para afrontar el miedo y la ansiedad es la oración. Éste puede ser un momento para enseñar la importancia de una relación con Dios y cómo podemos confiar en que Dios escucha nuestras plegarias. Asegúrate de señalar cómo responde Dios a sus oraciones en las semanas y meses siguientes a una catástrofe natural.
Recuerda que los niños necesitan saber que tanto tú como Dios estáis cerca. Tu presencia tranquila modela la presencia continua de Dios en sus vidas. Igual que Jesús utilizó una tormenta para mostrar a Sus discípulos Su poder y Su fuerza, utiliza las catástrofes naturales para señalar a tus hijos al Dios del universo.