Mientras perseguimos la revitalización en nuestras iglesias, es importante recordar que es imprescindible evaluar la salud de nuestros matrimonios. Para el hombre implicado en el ministerio, su matrimonio puede descuidarse a veces debido al ajetreo de ministrar a los demás. Centrarse en mantener un matrimonio piadoso no sólo es de primera importancia, sino que es el ministerio más importante que jamás realizaremos.
Mientras perseguimos la revitalización en nuestras iglesias, es importante recordar que es imprescindible evaluar la salud de nuestros matrimonios. Para el hombre implicado en el ministerio, su matrimonio puede descuidarse a veces debido a la ajetreada tarea de ministrar a los demás. Centrarse en mantener un matrimonio piadoso no sólo es de primera importancia, sino que es el ministerio más importante que jamás realizaremos.
Con la llegada de una nueva estación, que trae un tiempo más fresco, cambios en el paisaje y colores vibrantes, asegurémonos de que nuestros matrimonios sean la primera prioridad. Deja que el cambio de estación provoque expectación, entusiasmo y, francamente, una química de amor en tu matrimonio. Unos cuantos cambios en tus rutinas, hábitos, palabras, citas y vida devocional pueden ser justo lo que tu matrimonio necesita. Anticipa que Dios hará grandes cosas.
He aquí algunas sugerencias sencillas que pueden ayudar a revitalizar y hacer crecer tu matrimonio:
C.H.A.N.G.E.
Crea: Crea espacios abiertos en tu calendario para salir con tu cónyuge. Sé creativo y haz que tu cita nocturna sea única y especial. Recuerda que no se trata del dinero gastado, sino del recuerdo creado. Tu cónyuge necesita saber que importa más que otras personas o cosas. Y, por favor, ¡apaga el teléfono!
Abrázate: Abrázate y quiérete. Está bien mostrar afecto. Tomaos de la mano, abrazaos, tened conversaciones sinceras de corazón a corazón, haced música armoniosa juntos y compartid risas sinceras. Todos estos son componentes de un matrimonio sano. Todos deseamos de corazón que nos abracen y nos honren.
Aplica: ¡Aplica la oración! La oración cambia y transforma los corazones. Si quieres que vuelvan a tu matrimonio corrientes de refrigerio y alegría, tiende la mano a tu cónyuge y reza en voz alta por él. Aplicando los principios de Dios en tu matrimonio, puedes encontrar alegría y sanación.
Nuevo: Prueba cosas nuevas. Practica nuevas aficiones, como montar en bicicleta, clases de baile, jardinería o senderismo. Quién sabe, ¡puede que sea tu nuevo hobby!
Regala: ¿Conoces el lenguaje del amor de tu cónyuge? ¡Da generosamente! Cada uno de vuestros tanques de amor se llenará y vuestro matrimonio se fortalecerá.
Exaltad: Animaos mutuamente. Deja que el mundo vea, oiga y conozca el amor que sientes por tu cónyuge. Experimenta lo bueno que es el Señor y los asombrosos cambios que puede provocar.
Isaías 43:19 dice: «Porque estoy a punto de hacer algo nuevo. Mirad, ¡ya he comenzado! ¿No lo ves? Abriré un camino en el desierto. Crearé ríos en el páramo seco». (LBLA).
Es una nueva temporada. ¡Disfrutémosla juntos!