Durante años, nuestra mentalidad ha definido la iglesia como el edificio de ladrillo y mortero al que asistimos a intervalos regulares de tiempo. En esta época inusual, debemos redefinir nuestra mentalidad de la iglesia como un lugar físico y sustituirla por el significado original de iglesia: como un pueblo reunido para adorar a Dios. Como padres, éste puede ser un buen momento para centrarse en establecer un ritmo de adoración familiar en tu casa. Se ha sugerido que el culto familiar implica tres cosas: leer, rezar y cantar. Analicemos cada una de ellas y veamos cómo hacer que formen parte de tu culto familiar.

«Aquí está la iglesia, y aquí está el campanario / ¡Abre la puerta, y mira toda la gente!».

Durante años, nuestra mentalidad ha definido la iglesia como el edificio de ladrillo y mortero al que asistimos a intervalos regulares de tiempo. En esta época inusual, debemos redefinir nuestra mentalidad de la iglesia como un lugar físico y sustituirla por el significado original de iglesia: como un pueblo reunido para adorar a Dios.

Como padres, éste puede ser un buen momento para centrarse en establecer un ritmo de culto familiar en tu casa. Se ha sugerido que el culto familiar implica tres cosas: leer, rezar y cantar. Analicemos cada una de ellas y veamos cómo hacer que formen parte de tu culto familiar.

Lee.
Comienza tu tiempo de adoración familiar con la lectura de las Escrituras. Si tienes niños pequeños, puedes elegir un libro de cuentos bíblicos bien escrito. Prepárate para relacionar la historia con un ejemplar impreso de tu propia Biblia. Un buen libro de cuentos bíblicos tiene imágenes realistas y una narración clara y precisa de la historia, sin añadir personajes extrabíblicos ni cosas como animales o frutas que hablan. La base para desarrollar en tu hijo una visión elevada de las Escrituras es enseñarle que toda la Biblia es verdadera y que se puede confiar en ella.

Tras la lectura de las Escrituras, plantea a tus hijos preguntas abiertas que susciten un pensamiento más profundo y la resolución de problemas a través de la lente de las Escrituras. Algunas sugerencias de preguntas para el debate son

  • ¿Para quién se escribió este pasaje? ¿Quién era el público principal?
  • ¿Qué podemos aprender sobre quién es Dios a partir de este pasaje o relato?
  • ¿Cómo sonaría si se escribiera hoy? (Considera la posibilidad de incorporar dramatizaciones o juegos de rol).
  • ¿Qué personaje se parece más a mí?
  • ¿Cómo se aplica este pasaje a mi vida?
  • ¿Por qué es importante este pasaje para mi vida?

Prepárate para dejar que tu hijo responda desde su corazón y su mente. Tómate en serio sus respuestas y utilízalas como punto de partida para enseñar o corregir conceptos erróneos. No critiques ni juzgues. Escucha con la mente y el corazón abiertos, y desarrolla las habilidades necesarias para las conversaciones de fe.

Reza.
Si la oración no forma parte de tu rutina diaria, puede que te resulte incómodo y abrumador rezar en voz alta con tu familia. Con práctica y tiempo, esta disciplina puede convertirse en una parte natural de tu vida y de la vida de tu familia.

Es importante que los niños comprendan que la oración no es una fórmula mágica para resolver los problemas de la vida, sino una conversación personal con Dios, que les conoce, les ama y quiere tener una relación con ellos. Desarrolla en tu familia que la oración es un primer paso y no un último recurso cuando llegan los problemas.

Utiliza las verdades aprendidas del pasaje de las Escrituras o del libro de cuentos bíblicos para guiar tu tiempo de oración. Además, sé creativo. Hay numerosas formas de incorporar la oración a tu tiempo de adoración familiar. Considera estas nueve formas de rezar en familia y esta serie de ideas para rezar en familia.

Canta.
La música puede ser una parte habitual de tu ritmo de vida. En el libro «Nada menos», de Jana Magruder, LifeWay Research encuestó a 2.000 padres cuyos hijos adultos no habían abandonado la Iglesia. Querían descubrir algunas prácticas y disciplinas espirituales comunes que estos jóvenes adultos tenían cuando eran niños y adolescentes.

«Escuchar música cristiana» ocupaba el cuarto lugar de la lista. La buena música cristiana refuerza la verdad bíblica y la teología, lo que puede permitir que el Espíritu Santo actúe en nuestras vidas y en las de nuestros hijos. Si quieres ideas sobre canciones para incluir en tus momentos de adoración familiar, consulta esta lista en Spotify.

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