Hace sólo unas semanas, íbamos al trabajo o a la escuela, volvíamos a casa, cenábamos y nos íbamos a la cama de una forma muy ordinaria. Y como líderes de una escuela dominical o de un grupo pequeño, intentábamos que nuestro grupo profundizara en el estudio de la Biblia, crear una comunidad de amor y estar juntos en misión. Entonces, de repente, oímos el término COVID-19, y todo empezó a cambiar. Despertamos a un mundo en el que las escuelas están cerradas, las empresas tienen dificultades y la gente trabaja desde casa, si es que trabaja. El "distanciamiento social" se ha convertido en parte de nuestra conversación y práctica, al igual que el "refugio en el lugar". Las personas que viven solas nunca han estado tan solas.
Hace sólo unas semanas, íbamos al trabajo o a la escuela, volvíamos a casa, cenábamos y nos íbamos a la cama de una forma muy ordinaria. Y como líderes de la Escuela Dominical o de un grupo pequeño, intentamos que nuestro grupo profundizara en el estudio de la Biblia, crear una comunidad de amor y estar juntos en misión.
Entonces, de repente, oímos el término COVID-19, y todo empezó a cambiar.
Nos despertamos en un mundo en el que las escuelas están cerradas, las empresas tienen dificultades y la gente trabaja desde casa, si es que trabaja. El «distanciamiento social» se ha convertido en parte de nuestra conversación y práctica, al igual que el «refugio en el lugar». Las personas que viven solas nunca han estado tan solas.
En un momento como éste, necesitamos cuidar de los demás lo mejor que podamos, pero también necesitamos autocompasión. ¿Te has tomado el tiempo que necesitas para cuidar de ti mismo? Con tantas necesidades a nuestro alrededor, es fácil negar que también debemos cuidarnos a nosotros mismos.
Puede que incluso pienses que es antibíblico o egoísta, pero considera esto: en el Gran Mandamiento, Jesús dijo que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón, mente y fuerzas. Luego dijo esto «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mateo 22:39).
¿Has pensado alguna vez en el hecho de que Jesús no dijo que amaras a tu prójimo como a Dios o a tus hijos, sino como a ti mismo?
Mientras intentamos adaptarnos a la nueva normalidad, necesitamos practicar el autocuidado para poder cuidar bien de los demás.Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades ofrecen las siguientes sugerencias:
- Deja de ver, leer o escuchar noticias, incluidas las de las redes sociales. Oír hablar repetidamente de la pandemia puede ser perturbador.
- Cuida tu cuerpo. Respira hondo, estírate o medita.
- Intenta comer sano y equilibrado, hacer ejercicio con regularidad, dormir mucho y evitar el alcohol y las drogas.
- Dedica tiempo a desconectar. Intenta hacer otras actividades que te gusten.
- Conecta con otras personas. Habla con personas de confianza sobre tus preocupaciones y cómo te sientes.
Aunque nuestra mente esté abrumada por las malas noticias constantes, reserva tiempo para centrarte en las buenas noticias. En Juan 16:33, Jesús dijo: «Os he dicho estas cosas para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis tribulación. Pero confiad: yo he vencido al mundo».