Los misioneros viven con un profundo amor y compasión por los que están lejos de Dios. Se preocupan por los que están perdidos, por los que son como ovejas sin pastor. Viven según las palabras de Jesús cuando dijo: "Tengo otras ovejas que no son de este redil" (Juan 10:16). Se sienten impulsados por el hecho de que hay personas ahí fuera que todavía no son hermanos y hermanas en Cristo, sencillamente porque no se les ha dado la oportunidad de oír y responder al Evangelio. Con esta gran carga vienen tres preguntas que suelen estar en el primer plano de la mente de los misioneros:
¿Cómo puedo pensar como un misionero?
Los misioneros viven con un profundo amor y compasión por los que están lejos de Dios. Se preocupan por los que están perdidos, por los que son como ovejas sin pastor. Viven según las palabras de Jesús cuando dijo: «Tengo otras ovejas que no son de este redil» (Juan 10:16). Se sienten impulsados por el hecho de que hay personas ahí fuera que todavía no son hermanos y hermanas en Cristo, sencillamente porque no se les ha dado la oportunidad de oír y responder al Evangelio. Esta gran carga va acompañada de tres preguntas que suelen estar en el primer plano de la mente de los misioneros:
1. ¿Quién vive a mi alrededor?
Los misioneros quieren descubrir a las personas que viven en su ciudad. Quieren conocer el número de personas, los puntos en común, las diversidades, las lenguas, las culturas, las alegrías, las esperanzas, los miedos y las luchas.
2. ¿Quién va a mi iglesia y a las otras iglesias de mi entorno?
Los misioneros quieren saber quiénes son sus hermanos y hermanas en Cristo en su ciudad. Quieren saber el número de creyentes, la salud de las iglesias y el alcance de sus ministerios.
3. ¿Quién queda?
Los misioneros quieren dedicar su tiempo y sus recursos a las personas de su comunidad que no son creyentes y aún no han tenido la oportunidad de oír y responder al Evangelio.
¿Cómo puedo vivir como un misionero?
Una vez que un misionero haya hecho estas tres preguntas sobre tu ciudad, ¿qué haría?
Lo harían:
- Sé ferviente en la oración.
- Intenta entrar en las vidas y comunidades de las personas que están lejos de Dios y no han tenido la oportunidad de escuchar y responder al Evangelio.
- Sé audaz y frecuente en la proclamación del Evangelio, llamando a la gente a arrepentirse y a creer.
- Discipula a los que llegan a la fe, enseñándoles a obedecer todos los mandamientos de Cristo.
- Reúne a los nuevos creyentes para formar iglesias sanas, haciéndoles crecer juntos hasta la madurez en Cristo y desarrollando de entre ellos a los que dirigirán estas iglesias recién formadas.
- Con el tiempo se asociaron con iglesias y líderes que formaron para presionar en otras comunidades donde el evangelio aún no había llegado.
¿No es esto exactamente lo que hicieron los primeros misioneros en Hechos 13-14?
¿Cómo serían nuestras ciudades si nos viéramos a nosotros mismos como los que Jesús envió a buscar y salvar a los perdidos en nuestras propias comunidades?
Eric Boykin, director de La Iniciativa Esperanza, ha desarrollado un acrónimo llamado plan P.E.O.P.L.E.. Este acrónimo, tomado de la vida de Jesús, da pasos prácticos para vivir como misioneros en nuestra comunidad. No hay mejor ejemplo misionero al que mirar que el de Jesús.
Rezafervientemente
Jesús enseñó a Sus discípulos cómo orar misioneramente por el avance del reino de Dios (Juan 17:20-23, Mateo 6:9-15). Satura de oración una comunidad caminando por las calles y rezando por la gente que veas.
Implica ala gente
Jesús entró en la vida de las personas a las que quería salvar, encontrándose con ellas allí donde estaban, en su quebrantamiento (Juan 4:1-42, Lucas 10:1-20). Comprométete con la gente mediante actividades sociales, de servicio, de apoyo, deportivas, estacionales o de estudio. El objetivo es construir relaciones y credibilidad con la gente de tu comunidad.
Abrela Palabra
Jesús proclamó un mensaje de esperanza y vida que se encuentra en Él (Juan 3:1-21). Abre tu boca para compartir el Evangelio relacionalmente mediante conversaciones con personas de la comunidad. Abre la Palabra mediante estudios bíblicos sencillos para quienes estén interesados en comprender más el Evangelio.
Preparar alos líderes clave
Jesús desarrolló a Sus discípulos como líderes (Juan 21:15-19). Invierte en nuevos líderes para equiparles para ministrar en sus propias comunidades.
Pon en marchaun ministerio
Jesús comisionó y dio poder a Sus discípulos (Juan 20:21-22). Comienza un ministerio sostenible junto a los líderes de tu comunidad (por ejemplo, un club infantil o un estudio bíblico para adultos).
Salcon cuidado
Jesús encomendó y facultó a Sus discípulos para que continuaran en la obra que Él comenzó (Juan 14:12-17, Hechos 1:8-9). Continúa invirtiendo en los líderes mientras les traspasas el ministerio.
¿Qué aspecto tendrían nuestras ciudades si nos viéramos a nosotros mismos como los que Jesús envió a buscar y salvar a los perdidos en nuestras propias comunidades? Imagina cómo cambiaría nuestra cultura si empezáramos no sólo a pensar, sino también a actuar como misioneros en nuestras ciudades, pueblos y barrios. El plan P.E.O.P.L.E. nos da pasos sencillos para vivir de forma misionera: una vida centrada en el Evangelio.