¿Cuántas veces has oído o incluso dicho: "No hay nada más que hacer que rezar"? En realidad, ¿no debería ser lo primero que hiciéramos? Hace un par de días, estaba colocando unos libros nuevos en mi estantería. Me volví de espaldas un segundo, y los libros empezaron a caer como fichas de dominó. Fue entonces cuando me di cuenta de que había olvidado volver a colocar el sujetalibros. ¿Con qué frecuencia hacemos lo mismo? Tratamos la oración como un sujetalibros olvidado, empezando o terminando con la oración, pero nos damos cuenta de que estamos demasiado distraídos entremedias para pasar tiempo de calidad con Dios.
¿Cuántas veces has oído o incluso dicho: «No hay nada más que hacer que rezar»? En realidad, ¿no debería ser lo primero que hiciéramos?
Hace un par de días, estaba colocando algunos libros nuevos en mi estantería. Me di la vuelta un segundo y los libros empezaron a caer como fichas de dominó. Fue entonces cuando me di cuenta de que había olvidado volver a colocar el sujetalibros.
¿Con qué frecuencia hacemos lo mismo? Tratamos la oración como un sujetalibros olvidado, empezando o terminando con la oración, pero descubrimos que estamos demasiado distraídos entre medias para pasar tiempo de calidad con Dios.
Cuando pasé por el cáncer, una de las cosas más humillantes fue tener que depender de los demás. Pero como hijos de Dios, dependemos totalmente de Él para nuestra justificación, nuestra santificación, nuestra glorificación y cada uno de nuestros alientos.
El apóstol Pablo dijo en 1 Tesalonicenses 5:17-18: «Orad sin cesar, dad gracias en toda circunstancia, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.»
Cuando pasamos poco tiempo con Dios, estamos dando a entender: «Yo puedo manejar las cosas». Pero cuando hablamos con Dios en el nombre de nuestro Señor Jesús, se abre la puerta al mismísimo trono de Dios.
Cuando reces, tu conversación con Dios debe estar llena de pasión, tanto por Él como por ti:
– Los de vuestros grupos.
– Los que están perdidos.
– Tu familia y tus amigos.
– Dios te muestre cómo pasar del aislamiento a la innovación en medio de una pandemia.
– Dios para que te revele formas de servir a los que tienen necesidades.
Nunca dejes de rezar. Siempre debemos deleitarnos en pasar tiempo conversando con nuestro Padre.
Dedica tiempo a enseñar a rezar a los de tu clase de Escuela Dominical o grupo pequeño como parte de tu discipulado.