Probablemente hayas oído el dato de que en Pascua acuden a la iglesia más invitados que en cualquier otro domingo del año. Hay un hecho relacionado que quizá no hayas oído: Más iglesias pierden la oportunidad de conectar intencionadamente con los invitados en Pascua que cualquier otro domingo del año.
Probablemente habrás oído el dato de que en Pascua acuden a la iglesia más invitados que en cualquier otro domingo del año. Hay un hecho relacionado que quizá no hayas oído: Más iglesias pierden la oportunidad de conectar intencionadamente con los invitados en Pascua que cualquier otro domingo del año. Sorprendentemente, algunos invitados asistirán a la iglesia el domingo y nunca recibirán un contacto de seguimiento ni se les explicará cómo recibir la vida eterna. He aquí algunos recordatorios básicos para ayudarte a aprovechar al máximo esta oportunidad.
- El sermón comienza en el aparcamiento.
La primera impresión importa, así que ten muchas caras sonrientes listas para recibir a los invitados. Enseña a tus recepcionistas a pensar como invitados. Asegúrate de que tu equipo de recepción sepa dónde se reúnen todas las clases de estudio bíblico, especialmente las áreas de niños y preescolar. Trata a tus invitados como tratarías a las visitas en tu propia casa. Ejerce el don de la hospitalidad. Como dice Danny Franks: «El Evangelio es ofensivo, nada más debería serlo». - Registra a los invitados.
Es importante tener un registro de quién te ha visitado para poder hacer un seguimiento de tus visitantes más adelante. Hay muchas formas de hacerlo sin que resulte incómodo para los invitados. Una forma es tener un mostrador de bienvenida (o incluso una tienda en el exterior) donde los invitados puedan ofrecerse voluntarios para darte información básica. Muchas iglesias tienen una bonita bolsa de regalo para los invitados, que incluye información sobre la iglesia y un sencillo obsequio. Otra forma no ofensiva de registrar a los invitados es hacer que todos los asistentes al servicio rellenen una tarjeta de registro. James Merritt, pastor de la Iglesia Cross Pointe de Georgia, se toma la molestia de rellenar él mismo esta tarjeta desde el púlpito durante el servicio y pide a todos que hagan lo mismo. - Presenta el evangelio con claridad.
Aunque suene básico, haz un esfuerzo adicional para que el evangelio sea lo más comprensible posible. Al fin y al cabo, ¡este es el día en que celebramos la cumbre del Evangelio! Tu sermón debe incluir los aspectos básicos del propósito de Dios, nuestro pecado, la provisión de Cristo y cómo responder. Anima de antemano a los miembros de la iglesia a que inviten a los invitados, prometiéndoles que harás todo lo posible por presentar el mensaje de la salvación de forma sencilla. - Ofrece una invitación clara.
Tan necesario como es ofrecer una presentación clara del evangelio, también lo es ofrecer una forma clara de responder en arrepentimiento y fe. Jim Shaddix, del Seminario Teológico Bautista del Sureste, ha dicho: «El evangelio de Cristo exige innatamente una respuesta por parte de quienes se enfrentan a sus afirmaciones». En consecuencia, es irresponsable predicar la Palabra y no pedir una decisión. - Haz un seguimiento rápido.
Da a cada invitado un contacto personal después del domingo. Para ello registraste a tus invitados. Puede ser una carta del pastor o una tarjeta de un voluntario. Podría ser una breve llamada telefónica agradeciéndoles su visita o incluso un correo electrónico o un mensaje de texto. Una advertencia: si llamas, sé breve y, si nadie contesta, deja un mensaje de voz. No vuelvas a llamar.
Esto es lo que hay: Éste es el mejor momento para conectar a los alejados de Dios con Jesucristo. ¡No dejes pasar otra Pascua sin aprovechar al máximo la oportunidad que Dios te está dando de hacer discípulos a los que pasen por tus puertas!