He tenido la bendición de servir en una iglesia que envía a un gran número de misioneros. Cada vez que uno de mis amigos es "enviado", sé que lo hacemos con alegría y confianza en que Dios lo utilizará de formas asombrosas para el Evangelio. Cada envío es un gran recordatorio de la llamada que tenemos a alcanzar a los perdidos que nos rodean: en nuestras comunidades, en nuestros barrios y en nuestros propios hogares. Pero ¿qué pasa con los que quizá no se consideren "enviados"? ¿Cómo podemos tener el mismo latido por las misiones en casa y en nuestros barrios que estos misioneros?

He tenido la bendición de servir en una iglesia que envía a un gran número de misioneros. Cada vez que «enviamos» a uno de mis amigos, sé que lo hacemos con alegría y confianza en que Dios lo utilizará de formas asombrosas para el Evangelio.

Cada comisión es un gran recordatorio de la llamada que tenemos para llegar a los perdidos que nos rodean: en nuestras comunidades, en nuestros barrios y en nuestros propios hogares.

Pero, ¿qué pasa con los que quizá no se consideren «enviados»? ¿Cómo podemos tener el mismo latido por las misiones en casa y en nuestros barrios que estos misioneros?

En Hechos 1, el Señor nos llama a ser testigos dondequiera que vayamos. En el capítulo siguiente, Pedro obedece a esa llamada y es testigo a través de su sermón el día de Pentecostés. Mientras hablaba, el Espíritu Santo se movió en los corazones de los que le escuchaban.

La multitud suplicaba ansiosamente a Pedro: «¿Qué debemos hacer para salvarnos?».

Pedro le respondió: «Arrepiéntete y bautízate».

Cuando la gente se confesó y se bautizó, el Señor les concedió el don del Espíritu Santo. Pero no se detuvo ahí. Pedro proclamó en Hechos 2:39 que el don de la salvación y del Espíritu Santo debía compartirse con sus hijos y con todas las personas. Por tanto, tener un corazón misionero empieza por estar preparado y vigilante.

Estar preparado
Para ayudarte a ti y a tu familia a vivir de forma misionera, ofrecemos el estudio de equipamiento de siete semanas Hechos 2:39 Familias Misioneras. Este estudio te ayudará a descubrir nuevas formas de ser intencional en el cumplimiento de la Gran Comisión en tu hogar y en tu vecindario. Visita www.missionalfamilies.org para obtener más información.

Estar atento
Ten en cuenta a los que viven en tu casa y en la de al lado. Sé consciente de la gente que hay en la calle, en el supermercado y en el gimnasio. ¿Cómo puedes incluir el Evangelio en los momentos cotidianos de tu casa y de tu comunidad?

Reflejemos el mismo latido sobre conocer a nuestros vecinos de la misma manera que nuestros misioneros en el extranjero.

Descubre nuevas formas de ser intencional en el cumplimiento de la Gran Comisión en casa y en tu comunidad.

Envía un correo electrónico a faithathomenc@ncbaptist.org o llama al (800) 395-5102, ext. 5646 para obtener más información.